miércoles, 19 de junio de 2019



The Last moments of Maximilian, Emperor of Mexico. Held by the Hermitage, St. Petersburg, 1882, autor: Jean Paul Laurens



Un 19 de junio de 1867 era fusilado en Cerro de las Campanas, Queretaro (Mexico) el Emperador Maximiliano de Mexico a mano de los liberales.
Este urbanizador e impulsor del desarrollo, respetuoso de los pueblos nativos, que fue abandonado a su suerte por Napoleon III no merecia pagar con su sangre de monarca las acusaciones que recayeron de tinte politico, dado que el monarca esta y debe estar ''super partes'' de la politica.
Como ya habia ocurrido con la Familia Real de Francia y ocurriria luego con la Familia Imperial Rusa, el chivo expiatorio termina siendo aquella Familia o Monarca que acepta cargar en sus hombros la tarea de representar la unidad espiritual y material de la Nacion convirtiendose en un simbolo.
Las últimas palabras del Emperador fueron acerca de un reloj con el retrato de su esposa:
"Mande este recuerdo a Europa a mi muy querida mujer, si ella vive, y dígale que mis ojos se cierran con su imagen que llevaré al más allá. Lleven esto a mi madre
 y díganle que mi último pensamiento ha sido para ella.
El Emperador de México, segundos antes de recibir las descargas del pelotón de fusilamiento, entregó una moneda de oro a los siete soldados del pelotón. Después proclamó:
"Perdono a todos y pido a todos que me perdonen y que mi sangre, que está a punto de ser vertida, se derrame para el bien de este país; voy a morir por una causa justa, la de la independencia y libertad de México. ¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria! ¡Viva México!

0 comentarios:

Publicar un comentario