lunes, 12 de septiembre de 2022





Un 12 de septiembre como hoy pero de 1683 se producía la liberación de Viena. Los turcos que ya habían arremetido contra los Balcanes y capturado Belgrado, ahora lo intentaban con la capital del Sacro Imperio Romano Germánico, el Papa de entonces tuvo que llamar a una cruzada: es así como 65.000 cristianos se enfrentan en batalla contra 200.000 otomanos.

Presentes en la batalla los príncipes del Baden y de Sajonia, los Wittelsbach de Baviera, los señores de Turingia y de Holstein, los polacos y los húngaros, el general italiano conde Enea Silvio Caprara y el príncipe Eugenio de Saboya, que recibe su bautismo de fuego.

Luego de todo un dia de batalla los otomanos sufren pérdidas por 20.000 soldados y las tropas cristianas unos 2000.

Baluarte de este combate fue el legado Pontificio Marco D'Aviano, posteriormente declarado beato.

Esto fue el punto de partida de la contraofensiva de los Habsburgo contra la violenta expansión islamica.

Esta alianza santa fue una alianza entre distintas identidades europeas, distintos Reyes, ramas del cristianismo, con un valiente Papa a la cabeza y con diplomacia que tuvo el mismo objetivo.

La tradición oral dice que en el botín capturado habia cafe, que preparado eventualmente de un modo específico se llamaría capuchino en honor a Marco D'Aviano el monje capuccino antes mencionado, también se conmemora desde entonces el haber vencido con las famosas medialunas (croissants) obra conmemorativa de los panaderos de la epoca que se levantaron en armas para defender a su pueblo, sus familias, sus ciudades, su cultura y su Fe.

Cada vez que ahogamos una medialuna en el capuccino nos programamos una vez mas mentalmente para no olvidarnos que levantarse en armas es justo y que la hermandad de armas entre distintas ramas cristianas es mas productiva que dividirse y favorecer a los malvados que quieren imponer un integrismo islamico a traves de una violenta jihad o una sutil sustitución poblacional.

En memoria de esta victoria los 12 de septiembre se dedica la fecha al Santísimo Nombre de María, la siempre victoriosa y humilde Madre de Nuestro Señor Jesucristo.

Jesús es el sol con luz propia, María a quien veneramos es la luna, reflejo de la luz del sol.

Que ella nos cubra con su Manto y en lo posible nos llame a trabajar por la paz mas que a procurarla por las armas ante un enemigo, pero sea la que nos encomiende que lo hagamos con piedad de caballeros y sin odio. 

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