sábado, 21 de marzo de 2026

 

Por Ángel Ayestarán (*)

Bartolomé Mitre en la época de su matrimonio con Delfina de Vedia


 

Delfina de Vedia fue la gran belleza del Montevideo de la Guerra Grande. “Nomen est omen”, —el nombre es el destino—, decían los romanos en el apogeo de su imperio, y ciertamente Delfina parecía emular a las princesas herederas de Francia, pues tal era la delicadeza de sus rasgos, la distinción de su porte y la fineza en su trato. Conjugaba con su belleza física y moral una despierta inteligencia y grande facilidad para los idiomas. Autora juzgada como “observadora fina y sutil”, fue gracias a ella que se conocieron en castellano escritores contemporáneos de lengua francesa e inglesa, destacándose entre sus traducciones La Historia de Washington y de los Estados Unidos de Witt con el prólogo de Guizot.


El veinteañero Andrés Lamas, tal vez el personaje más controvertido de nuestra historia, solicitaba a su tío político Santiago Vázquez, en ese momento en el Brasil, consejo para atraer la atención de Delfina, y éste le recomendaba por carta el trato que debía dispensarle a la niña de la Casa de Vedia: “disfrute Vd. en buena hora de su sonrisa, de su rubor, de los encantos de su sociedad, y a fe que esto no es poco: inspírele Vd. confianza para que venza su modestia natural y descubra sus talentos y su instrucción, hasta aquí todo va bien, pero no la inquiete Vd., respete esa obra perfecta de la naturaleza, sométase Vd. al imperio de su moralidad, y no perturbe su vivir tranquilo”.


De entre todos los jóvenes que la pretendían, Delfina sólo había reparado en un joven emigrado porteño, Bartolomé Mitre, oficial de artillería, que alternaba sus deberes militares con el periodismo, vocación que por otra parte jamás abandonaría, que también escribía obras literarias y traducía obras de autores extranjeros, entre ellas Ruy Blas de Víctor Hugo. Se habían conocido en el hogar del general Félix Olazábal, emigrado argentino, quien habitaba en la planta baja de una casa en cuyos altos vivían los padres de Delfina, el prócer de la independencia argentina general Nicolás de Vedia y su esposa Manuela Josefa Pérez Pagola, sobrina del Pbro. José Manuel Pérez Castellano, “el fundador de nuestra cultura humanística y científica”, de quien no en vano llevaba sangre Delfina.


Cada vez que Mitre concurría a la casa de los Olazábal —y sus visitas eran cada vez más frecuentes— Delfina bajaba con el pretexto de tocar el piano, y así entre la interpretación de sus músicos preferidos y las amables conversaciones entre jóvenes con gustos tan afines, surgió un intenso amor que duraría hasta la muerte de los dos.


Pero no todo sería tan fácil. Cuando los padres de Delfina se enteraron de los asiduos encuentros de su hija con un militar de 19 años de edad, se opusieron a esta relación, manifestando que “Mitre es un excelente caballero, pero la verdad es que nuestra hija está educada para ser la esposa de un Gobernador de Buenos Aires”. No contaban con que Delfina había heredado la terquedad vasca de los Vedia, y sus padres no tardaron en comprender que no podían separar a dos almas tan gemelas. Finalmente, el 11 de enero de 1841 el canónigo Pedro Pablo Vidal bendecía el matrimonio del capitán de artillería Bartolomé Mitre con Delfina de Vedia.


Veintiún años más tarde, Mitre accedía a la primera presidencia constitucional de la República Argentina. Delfina sería más que la esposa de un gobernador de Buenos Aires, como pretendían sus padres: inauguraría la nómina de las primeras damas argentinas, mientras su marido realizaba una de las más brillantes administraciones en que recuerda el país hermano.


En 1882 murió Delfina; Mitre la sobrevivió hasta 1906. En este último año Juan Zorrilla de San Martín proclamaba con propiedad: “Mitre también es un prócer oriental, porque no podía menos de amarnos, porque en aquella patria estaban los recuerdos de sus primeros ensueños, los vestigios de sus primeras glorias, los frutos de sus primeros esfuerzos heroicos en pro de la libertad”.

(*) Presidente de la Delegacion del Uruguay de Croce Reale - Rinnovamento nella Tradizione


1 comentarios:

  1. Muy interesante, desconocía la historia personal de Bartolome Mitre.

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