martes, 22 de septiembre de 2026

 

Por Paolo Barosso

Ese mismo día, a las 9 horas, en la Plaza San Carlos, se conmemoraron las víctimas de las "Jornadas de sangre" del 21 y 22 de septiembre de 1864

Intensa fue la jornada del sábado 19 de septiembre: la Fundación cultural Croce Reale, presidida por Fabrizio Giampaolo Nucera, celebró la importante conmemoración de la Fiesta de la Victoria de los Estados de Saboya, junto con la ceremonia de la Renovación de los Votos, y se encargó, en la mañana de ese mismo día, de conmemorar a las víctimas de las "Jornadas de sangre" que asolaron la ciudad de Turín el 21 y 22 de septiembre de 1864.

La colocación de la corona ante la lápida de la Plaza San Carlos. De izquierda a derecha: Fabrizio Giampaolo Nucera, presidente de Croce Reale; Giorgio Enrico Cavallo, periodista e historiador; Silvio Magliano, consejero regional; Paolo Barosso, director de "Il Lambello".

Las celebraciones comenzaron a las 9 horas en la céntrica Plaza San Carlos donde, ante la lápida que recuerda a los caídos de las "Jornadas de sangre" de 1864, fue depositada una corona de flores, a cargo de un grupo de socios de la Fundación Croce Reale. A la ceremonia asistió, en representación del Consejo Regional de Piamonte, que patrocinó el evento, el consejero Silvio Magliano.

Subrayando la importancia de mantener siempre viva la memoria de esta página funesta de la historia turinesa y piamontesa, Magliano leyó un mensaje de Davide Nicco, presidente del Consejo Regional de Piamonte, quien, ante la imposibilidad de asistir al evento, quiso así hacer sentir su cercanía y participación.


"Recordar el 21 y 22 de septiembre de 1864", subrayó Nicco, "nos permite volver a uno de los momentos más dolorosos de la historia de Turín, cuando las calles de nuestra ciudad fueron teatro de violencias y cuando tantos turineses perdieron la vida en aquellas dramáticas jornadas. Es una página dolorosa, que precisamente por ello merece ser transmitida a las nuevas generaciones, permitiéndonos a todos tener mayor conciencia de nuestra ciudad y de su historia. "Aunque no podré estar con ustedes", concluyó el Presidente, "quiero hacerles llegar mi sincera cercanía. Gracias por seguir manteniendo viva una memoria que pertenece a toda Turín".

Concluida la lectura del mensaje, siguió la intervención del historiador y periodista turinés Giorgio Enrico Cavallo, quien evocó brevemente la dramaticidad de los acontecimientos de septiembre de 1864, que se consumaron entre la Plaza Castello y la Plaza San Carlos, y que involucraron, entre muertos y heridos, a tantos turineses que salieron a las calles para pedir explicaciones y protestar, de modo pacífico y mesurado como en el estilo subalpino, tras haber conocido la noticia del traslado inminente de la capital del Reino de Italia de Turín a Florencia.

El homenaje floral depositado a los pies de la estatua de la Beata Virgen en la Basílica de Superga.

La jornada continuó con la subida al Colle di Superga donde, alrededor de las 11:30 horas, una delegación de socios de la Fundación Croce Reale junto con los representantes del grupo histórico "Carlo Emanuele II" de Venaria Reale, presidido por Bruno Sacco, depositaron un homenaje floral en la Capilla de la Beata Virgen de las Gracias, dentro de la Basílica, renovando así el voto solemne con el que el duque Víctor Amadeo II de Saboya, el 2 de septiembre de 1706, se había comprometido a hacer construir una gran iglesia en honor de la Virgen tras la liberación de su capital del asedio franco-español. Tras el momento de oración y recogimiento, el grupo descendió a las Tumbas Reales para rendir homenaje a uno de los grandes protagonistasato del Asedio de Sebast 1706, el duque Víctor Amadeo II de Saboyaiano (luego rey de Sicilia y, finalmente, primer rey de Cerdeña), depositando un homenaje floral ante su sepulcro.

Al atardecer, finalmente, a las 18:30 horas, se celebró la Santa Misa de la Renovación de los Votos, oficiada en la Real iglesia de Santa Cristina, en la Plaza San Carlos, a cargo de don Lorenzo Barbay, capellán de la delegación "Piamonte y Estados de Saboya" de la Fundación Croce Reale. Al delinear el encuadre histórico del acontecimiento, don Barbay quiso recordar, en particular, a dos figuras eclesiásticas que se distinguieron en el momento del Asedio de Turín de 1706 por el consuelo espiritual y el apoyo material que supieron dar a la población turinesa: el be Valfrè y la beata María de los Ángeles (de nombre secular Marianna Fontanella), monja carmelita descalza, que vivió precisamente en el entonces convento turinés de Santa Cristina.

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