martes, 21 de enero de 2014


Por Francisco Acedo

Sin duda alguna el año que ha terminado ha tenido al Papa Francisco como uno de sus protagonistas principales, sino el más. No sólo los grandes rotativos, las cadenas de televisión, las radios han hecho resúmenes y análisis de la figura del Pontífice, con resultados de lo más variado. Es manifiestamente curioso que entre los medios eclesiales sean aquéllos de corta mas modernista los que hayan cambiado sus líneas editoriales con respecto al Papa en pocos meses. Esos que pensaban que Francisco pondría todo patas arriba son ahora los que escriben de él en un modo menos entusiasta.
Junto a ello el tener que desmentir algunas informaciones, que Padre Lombardi no para en ese sentido, como, por ejemplo, el editorial de Eugeni Scalfari en la 'Repubblica' en la que se afirmaba que Papa Francisco había abolido el pecado. Este es el problema de cuando no se entienden las palabras en su justo contexto o se busca un sensacionalismo fácil. Recordemos la entrevista de Scalfari hace unos meses, cuyo texto fue ampliamente desmentido en múltiples aspectos.
Pero el principal problema mediático que tiene la Santa Sede no procede precisamente del orbe católico, ni de los hermanos ortodoxos rusos, tradicionales escollos para Roma, con los que ahora se van allanando caminos, sino con los grandes monopolios de comunicación americanos. No creo que sea necesario decir el adjetivo conservadores, porque prácticamente todos allí lo son y sabemos de cuáles hablamos. Estas cadenas, verdaderas máquinas de generar opinión y lavar mentes, son uno de los pilares del sistema en Estados Unidos, pero, ¿cuál puede ser el motivo de los ataques al Papa en una nación donde más de un cuarto de la población es católica?

XDETRAS DEx estos medios se encuentran los grandes lobbys protestantes y judíos, que ven con temor como alguien que ataca abiertamente el capitalismo adquiere diariamente simpatías incluso fuera del mundo católico. Francisco parece estar continuando la labor de Juan Pablo II contra los regímenes deshumanizantes. Si Wojtywa fue una de las figuras clave para la caída del marxismo, porque lo había sufrido en sus carnes, Bergoglio puede ser una pieza fundamental en el nacimiento de un nuevo orden más justo, en el que la Doctrina Social de la Iglesia juegue un papel fundamental. Un Papa que viene de las periferias y que las ha vivido y que, con el Evangelio en la mano llama a una conversión en la que se involucran aspectos espirituales y sociales.
A este Papa lo han visto en Roma casi siete millones de personas en directo, a las que hay que unir los millones de Río, Asís, Lampedusa y los cientos de millones que lo han escuchado por los medios de comunicación social. Francisco es una esperanza, pero empieza a ser un peligro serio para ciertos sectores.

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