jueves, 10 de mayo de 2018









Por Jorge Prina


Corre el año de 1832 y del lejano Peñón de Gibraltar llega a estas pampas, a tierras porteñas, el maestro de esgrima Andrés Facundo Cesario.



Una vez en Buenos Aires Instala la primer Sala de Armas, dedicada a la esgrima (recordemos que solo los militares instruidos en Europa dominaban dicha disciplina, y recordemos que el mismo General San Martin instruyo a la tropa y granaderos en el manejo del sable en el estilo francés de esgrima, su preferido) Poco tiempo después arribó el maestro Lamesa, ampliándose la enseñanza de la esgrima.

Fue así como el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires Brigadier Don Juan Manuel de Rosa interesado en la práctica, invitó a ambos a un asalto en su residencia de Palermo, hoy parque principal de Buenos Aires. El lance se dice fue extenso, y florido, mostrando una amplia superioridad por el Maestro Cesario, ante un importante y numeroso público, constituyendo un evento oficial del jefe de estado, que en la época ejercía las relaciones exteriores del país. 




El prestigio y popularidad del ganador, quien allí gana el mote de "el brujo del sable", se dice molestó a Don Juan Manuel, quien lo llamó y expresó: “A los reñideros maestros; cierre su sala de armas y cuente con mi protectora consideración”; muchas versiones corrieron, desde que su fama del gran tirador molestaba, hasta que Rosas prefería nuestras tradiciones:  pelea a dedo tiznado, o visteo de cuchillo a primera sangre a cara descubierta, más allá de su recomendación de prohibir la portación de cuchillo en sus “Instrucciones del Mayordomo de Estancia”.

Tras la prohibición de la esgrima, volvería luego de la caída de Rosas, en Caseros, y prestaría servicio como instructor de Esgrima en la formación del ejército Argentino. De sus lances y su habilidad se diría que era capaz de batirse contra seis esgrimistas a la vez, desapareciendo finalmente de escena este primer maestro de esgrima en 1879 con su fallecimiento.

La tradición de la esgrima continuó y se hizo patente en Buenos Aires, esta fotografía que sigue retrata esgrimistas de 1912 en GEBA (Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires), detalle a destacar, el séptimo desde la izquierda es el futuro gran maestro de esgrima de bastón de Bonafont, pero esa ya es otra historia...




Fuente: “Formas de historia cultural” Madero, Marta / FAE

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