por José Ruiz de Carabajal
Con un reparto a la altura, Matt Reeves nos presenta a un Bruce Wayne (Robert Pattinson) en su adolescencia tardía, todavía contrariado y enojado tras la muerte de sus padres, un Batman que no tiene mas que un concepto muy general de lucha contra el mal unido a una gran dosis de ira.
El acierto del reparto con Zoë Kravitz como Selina Kyle (Catwoman) genera una cierta dinámica romántica idealista que remite a la ''mujer redimida'' por el héroe, sin embargo pese a la química el romance en la película se ve inacabado y bastante platónico.
Las escenas de pelea y persecución no defraudan y el sostén afectivo a través del leal mayordomo Alfred (Andy Serkis) tampoco, sobre este aspecto emotivo hace una breve aparición otro miembro del staff de la Familia Wayne, esta vez le toca a Dory, quien nos remite sin dudas a la tia Harriet del Batman de los '60.
Colin Farrell, John Turturro y Jeffrey Wright, este ultimo como James Gordon le dan el toque de saga detectivesca al mejor estilo Agatha Christie (después de todo no olvidemos que Batman es el mejor detective del mundo) y si bien algunos de estos personajes están desaprovechados no puede decirse que no se los pueda profundizar en una próxima entrega si es que deviene en una saga.
La película en general se adapta a la realidad social actual sin caer en extremismos, con excepción de un solo comentario mínimo de corte ideológico sobre los ''privilegios de los blancos'' emitido por Catwoman, que hasta puede ser tomado exclusivamente desde la subjetividad del personaje; por todo lo demás el guion eleva con valores al arquetipo y campeón del bien que es nuestro héroe marcando una vez mas la diferencia entre justicia y venganza y hasta con una escena que muestra la rebelión de una enorme masa de policías buenos contra un aparato corrompido en Ciudad Gótica que va contra el estereotipo negativo anti-policial que en USA puso de moda el slogan "Defund the police".
No estamos ante un Batman anti-policial en absoluto.
La musicalización con una Ave María que se repite en diversas partes del film recuerda la inocencia que ha sido robada en la niñez a varios de los personajes y que producto de la libertad humana en algunos devino en una búsqueda de un nuevo significado positivo y en los villanos un encierro en si mismos y de escalada hacia el mal.
Las escenas de combate y los gadgets le dan el toque clásico esperable al justiciero enmascarado, especialmente si se tiene en cuenta que este Bruce Wayne no se apega al comic original en la que el niño Bruce Wayne se propone lograr la perfección física y mental para acabar con los villanos, sino que por el contrario no destaca atléticamente y tiene justo el aspecto emo/grunge de un adolescente tardío millonario, huérfano y ermitaño.
Finalmente, el gran acierto que merece explorarse por sobre los demás es El Acertijo (Paul Dano), un nerd de gran capacidad analítica y tecnológica que con la excusa altruista de salvar a la ciudad como benefactor de la sociedad se convierte en un elemento de terror y subversión social como consecuencia de un llamado de atención sin limites.
Sobre esto ultimo cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.
En conclusión, el Batman de Reeves es un Batman que se esta descubriendo si mismo y refleja muy bien la esencia de la película, esta se esta descubriendo a si misma y es justo decir que va por buen camino.
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